Estamos acostumbrados a creer que si conseguimos lo que deseamos vamos a ser felices, mejores, estar más tranquilos, etc. Pero eso es algo que nos han hecho creer durante años, pensar que para ser feliz debemos tener cosas o conseguir las metas que nos proponemos. Pero la realidad es al revés, primero debemos empezar por ser felices y crear en el mundo invisible para ver en el mundo visible lo que deseamos.
Esto puede sonar un poco enredado. Piensa en cualquier cosa que haya a tú alrededor, una mesa, un edificio, una silla. Para que ese objeto estuviera ahí alguien tuvo que pensarlo primero. Para hacer un edificio alguien tuvo primero que imaginarse el edificio, pensar cuántos pisos iba a tener, saber dónde iba a estar ubicado, después tuvo que hacer los plano, realizar cálculos, conseguir el terreno y finalmente comenzarlo a hacer hasta que se hizo una realidad y ahora tu lo tienes frente a ti.
Si te fijas en el ejemplo del edificio, primero fue la idea y después la manifestación en la realidad tangible. Lo que piensas en eso te conviertes. Por eso para que consigas lo que deseas el primer paso es crearlo en tu mente. Pero crearlo no significa simplemente pensar en que quiero un edificio y esperar a que todo suceda por arte de magia. En la PNL se habla que debes primero creer (verlo en tu mente), creer que ya eres lo que deseas y luego aparecerá en tu realidad.
Un ejercicio muy usado es pedirle a la gente que cierre los ojos y se imagine comiendo un limón muy ácido, si haces el ejercicio en este momento te darás cuenta que automáticamente comienzas a salivar. Nuestro cerebro no distingue entre lo real y lo imaginario, para él es lo mismo. El limón es imaginario, pero la saliva que aparece en tu boca es real.
Entonces cuando empiezas a actuar como si ya fueras eso que deseas, el cerebro cree que es real y él se encarga de que todo a nuestro alrededor comience a funcionar de la manera que deseamos. Empiezas a CREER en la realidad que deseas y CREAS esa realidad. El truco es empezar por cambiar lo que hay dentro de nosotros para que cambie lo que hay afuera.
Pero solo imaginar no es suficiente, se necesita de una fuerza que lo impulse. El cerebro es perezoso y siempre va a tratar de hacernos desistir, porque está diseñado para la supervivencia. Cuando quieres hacer algo nuevo el cerebro siempre busca la manera de que no lo hagas porque eso implica un mayor gasto de energía y esa energía adicional que estas gastando la puede usar en caso de que necesite sobrevivir.
Si por ejemplo, deseas empezar a hacer ejercicio y te levantas el primer día, comienzas tus ejercicios, el cerebro te estará diciendo mañana descansa, porque para él es algo nuevo y por lo tanto debe esforzarse más, así que al día siguiente tú te despiertas y dices "ayer ya hice ejercicio, hoy voy a descansar y mañana hago ejercicio", el problema es que mañana no lo haces y encuentras cualquier excusa para no hacerlo.
Así que debes encontrar algo que no te permita desistir y ese algo es la emoción. La emoción produce motivación, por eso nuestra motivación debe ser más grande que nuestro instinto de supervivencia. A esa imagen de lo que deseas debes inyectarle una emoción positiva para que la energía del pensamiento fluya. Un pensamiento es como un vehículo y las emociones son el combustible. Si el vehículo no tiene combustible no anda.
Ahora hace falta algo más. Nosotros, somos el conductor que es quien dirige el vehículo pero si no sabemos a dónde vamos o siempre nos vamos por el mismo camino que ya conocemos pretendiendo llegar a un lugar distinto vamos a llegar al lugar al que siempre hemos ido y nos preguntaremos por qué no llego a un lugar nuevo.
Debemos buscar un mapa y seguirlo para llegar a donde queremos, para ello debemos formatear nuestra mente e instalar un nuevo programa y aprenderlo a usar, porque mis pensamientos están alimentando mi realidad. El problema es que confío tanto en lo que percibo a través de mis sentidos que con mi pensamiento recreo una y otra vez esa realidad de manera que le doy más fuerza a lo que estoy viendo que a lo que deseo crear. No importa lo que ves en tu realidad, en lo que te debes enfocar es en la realidad que quieres ver.
Imagínate que abren una ruta nueva pero tú tienes un mapa viejo. Siempre vas a ir por la misma ruta vieja porque no sabes que la ruta nueva existe, para ello tienes que comprar un nuevo mapa o instalar una aplicación en tu teléfono que actualice los mapas para que puedas ver la nueva ruta. Hasta el momento siempre has dirigido tu vida por el mapa que te creaste cuando eras pequeño, ves la vida como te la enseñaron, piensas que todo es así porque eso es lo que percibes a través de tus sentidos. La fórmula está en aprender a controlar nuestra mente y nuestros pensamientos dirigiéndolos siempre hacia el lugar que queremos y no por lo que percibimos.
Después de esto, aparece la acción, empiezas a crear lo que quieres y cuando menos te des cuenta, lo tendrás.
Pensamiento: Definición de lo que quieres.
Emoción: La pasión es el motor interno que te lleva a lograr lo que deseas, si no hay pasión no lo logras.
Conductor: La fe en nosotros, confianza en ti mismo.
Estrategia: Realizar un plan basado en cuales son los objetivos a corto, mediano y largo plazo. Ponerlos por escrito.
Valores: Tener claridad sobre tus valores, de lo contrario en tu afán de conseguir lo que deseas puedes elegir un camino incorrecto
Energía vital: Debes dormir bien, comer bien, tener pensamientos y emociones positivas para que tengas la fuerza cada día para enfrentar cada nuevo desafío.
Trabajo en equipo: Siempre vas a necesitar de otros para que te ayuden a conseguir lo que deseas
Comunicación: Aprender a comunicarte contigo mismo, cuida tu discurso interior, qué piensas de tus proyectos. Cuando aprendes a comunicarte contigo logras una mejor habilidad para comunicarte con el exterior
Acción: Poner en marcha el plan.
Recuerda que la diferencia entre un soñador y un ganador, es que el soñador se queda soñando, mientras que el ganador hace lo necesario para conseguir que sus sueños se vuelvan una realidad
JP Ben-Avid
Redactora






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