6 habilidades para mejorar tus relaciones


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¿Has querido ser más sociable, tener más amigos, quitarte el miedo a hablar en público? ¿Cuántas veces te ha sucedido que intentas hablar con alguien, que deseas persuadirla para que te ayude y no sabes cómo? ¿Tú conversación resulta ser un fracaso? ¿Sientes que tienes mucho para dar pero te es difícil hacer que otros se den cuenta de tu potencial? Entonces esto es para ti.

Existe algo llamado habilidades sociales y aunque aprendemos lo básico de ellas para sobrevivir en el mundo, no nos han enseñado la importancia que tienen en nuestras relaciones interpersonales. Esto hace que muchas veces tengamos problemas para hacernos entender de forma efectiva, nos crea conflictos con otras personas y terminamos sintiéndonos frustrados y decepcionados de la vida, de los demás y sobre todo de nosotros mismos. 

Con constancia y aplicando algunos conceptos básicos, verás cómo mejoras en tu comunicación, mejoran tus relaciones y tienes mayor éxito en lo que te propones.


habilidades sociales




Las habilidades sociales son comportamientos que al interactuar con otras personas te ayudan a generar una comunicación efectiva, ajustarte mejor a las circunstancias y a diferentes entornos, expresar mejor tus necesidades, tener más amigos y ser más feliz.

Cuando carecemos de estas habilidades o no las hemos desarrollado lo suficiente se nos presentan dificultades. Piensa por ejemplo cuando vas en busca de un empleo o quieres vender un proyecto o una idea. Si no sabes comunicarte adecuadamente con las personas con las que estás hablando, se aburren, dejan de escucharte, no le dan importancia a lo que dices, etc. Con el tiempo la sensación de frustración y fracaso te va agobiando haciendo que tu autoestima baje, cada vez sientes menos deseos de enfrentarte a nuevos retos, hasta que llegas a un punto donde te conformas con cualquier cosa y dejas de luchar por tus sueños.






Primero tienes que saber que una habilidad es algo que puedes aprender, por lo que si no la tienes solo es cuestión de practicar y practicar hasta que te salga bien.

Escuchar: Todos queremos ser escuchados porque esto nos hace sentir importantes. Si deseas que otros te escuchen debes primero aprender a escuchar. Ser un buen oyente es concentrarte en lo que la otra persona te dice, interesarte por lo que piensa. Escuchar es mostrar interés por lo que las personas desean expresar. Cuando escuchas las personas te sienten más cercana a ellas y comienzas a generar lazos de amistad.

Empatía: Muchas veces consideramos que lo que nosotros pensamos está bien y lo que piensan los demás está mal. Cuando entramos en discusiones tratando de validar nuestro punto de vista lo único que estamos haciendo es creando resistencia en el otro. A nadie le gusta que le digan que se equivoca, aun cuando se esté equivocando. ¿Cuántas veces te han dicho que cometiste un error y aunque en el fondo sabes que es verdad tratas de buscar argumentos para explicar el porqué de tu actuar? Intenta ponerte en el lugar de la otra persona y piensa qué lo motivó a actuar o pensar de esa manera. 

Cuando te pones en el lugar del otro aprendes algo nuevo que te lleva a entender las diferencias no como algo que atacar sino como una forma diferente de experimentar la vida. 

Ser empático es difícil cuando somos testarudos y estamos acostumbrados a ganar cualquier discusión, pero piensa en esta frase de Wayne Dyer: "Prefiero ser feliz que tener la razón". Te darás cuenta que cuando dejas de discutir con el otro dejas de mal gastar tu energía y al final si la persona está en un error ella misma lo reconocerá.

Respeto: Aprende a respetar las creencias, opiniones, sentimientos e ideas de los otros. No todos piensan igual que tú ni tampoco tienen por qué hacerlo. Si esperas que otros escuchen y respeten tus ideas, empieza por respetar las de los demás, nadie cambia porque se lo pidas, las personas cambian por el ejemplo que tu das. "Las personas no hacen lo que dices, hacen lo que te ven hacer".

Credibilidad: Si te comprometes con algo, cúmplelo. En esta época se ha olvidado esa frase que decía que "la palabra vale". Ahora necesitamos abogados y firmar una infinidad de documentos para que nos crean que vamos a hacer algo. Nuestra credibilidad se ha perdido. Si las personas no pueden confiar en ti, tampoco confiarán en tus proyectos. Haz que tu palabra valga y para ello necesitas tomar la firme determinación de que cuando prometes algo lo cumples.

Para tener credibilidad primero tienes que confiar en ti y para confiar en ti deberás ante todo cumplirte las promesas que te haces. Si prometiste que ibas a dejar de comer dulces por un mes debes cumplirlo, si prometiste que ibas a leer más libros cúmplelo. ¿Si tú no confías en ti mismo, cómo esperas que los demás crean en ti?

Si prometiste ayudar a un amigo pero el día anterior te fuiste de fiesta y quieres descansar, cumple lo que prometiste. La única forma de conseguir credibilidad es esa. La gente no confiará en ti a menos que les demuestres que siempre cumples tus promesas, ya no necesitarás firmar papeles ni un abogado porque la gente sabrá que eres una persona confiable. 


Sé positivo: A ninguna persona le gusta las personas que se quejan. Cuando estás cerca de alguien negativo sientes que te quita la energía, empiezas a ver el mundo gris y eso no te gusta, así que te alejas de esa persona. Lo mismo les sucede a los demás, si eres una persona llena de problemas, negativa y que se la pasa quejándose entonces la gente inevitablemente huirá de ti. Ser positivo te ayuda a tener más energía, habilita tu mente para encontrar más soluciones y la gente quiere estar contigo porque le gusta lo que irradias.

Regula tus emociones: Aprende a manejar tus emociones. La función de las emociones es darte un indicador de que algo está bien o mal. Cuando algo está bien sabes que vas por buen camino y continúas haciendo lo mismo, cuando algo está mal revisas lo que está sucediendo y cambias de estrategia. 

Muchas veces dejamos que las emociones se desborden y que tomen el control de lo que hacemos. Piensa cuando ves a una persona enojada que no sabe controlar su enojo. Puedes intentar discutir y pelear con ella o puedes salir corriendo porque te da miedo. Si te enfrentas a ella, caes en su juego. Alguien enojado solo busca con quién pelear y sacar su frustración. Cuando su enojo ha pasado se da cuenta del error que cometió y se arrepiente, pero las personas a las que agredió se sienten mal y ya no quieren escuchar excusas.


Cuando usas tus emociones de forma incorrecta solo logras crearte más problemas. Las emociones son una guía para decirte hacia dónde te debes dirigir, pero no dejes que ellas controlen tu vida porque al final no conseguirás lo que realmente deseas.

JP Ben-Avid
Redactora

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