¿Has intentado dejar algún hábito y has fallado? ¿Observas
que hay cosas más fáciles de conseguir que otras? ¿Parece que las cosas
dependen de la suerte o del pie con el que te levantas? ¿Has leído libros de
autoayuda que te dicen que pongas tu pensamiento en lo que quieres lograr y aun
así no consigues nada? Tal vez le falta un ingrediente a tu fórmula.
Supongamos que llevas muchos años fumando y deseas dejar de fumar. Cada vez que
pasas por el lado de una caja de cigarrillos piensas "qué rico
fumar", luego piensas que puedes empezar mañana y por hoy podrás fumar la
última cajetilla de cigarrillos, luego llegas a tu casa aburrido o frustrado
porque no cumpliste con tu meta. Así que piensas "mañana lo intentaré de
nuevo". Y así pasas día tras día tratando de dejar de fumar.
Imagina por ejemplo que deseas ser el mejor escalador de tu región, vas todos
los días a la montaña y cuando empiezas a ascender el miedo te invade, piensas
en que si caes te romperás la cabeza, que la soga se romperá y dejas de avanzar
por temor a que te suceda algo. Igual que el fumador terminas frustrado y
sintiendo que no eres capaz así que dejas de intentar.
Piensa en alguien que desea ser rico pero cada vez que se le presenta una
oportunidad tiene miedo de perder su dinero y por lo tanto nunca lo invierte y
prefiere dejarlo en el banco que es más seguro.
Si analizas estos tres ejemplos te darás cuenta que tienen algo en común. Los
tres desean algo pero les falta un ingrediente especial: La Voluntad.
Desear no es lo mismo que tener voluntad. Por el contrario el deseo y la voluntad son opuestos. El deseo es simplemente una imagen vaga de algo que
añoras pero que ni siquiera sabes si lo puedes conseguir. El deseo siempre va a
depender de una probabilidad externa. Es una intención de
alcanzar algo. Cuando deseas esperas que las cosas sucedan pero no tienes la fe
ni la certeza de que pueda suceder.
La ansiedad es el producto del deseo que se expande, de la mano del miedo a
perder o no lograr lo que se desea, dejas de ver tu objetivo y te centras en lo
que te impide lograrlo.
La voluntad es querer. El desear y el querer son excluyentes.
El deseo es la ausencia de voluntad. Cuando quieres algo tienes dentro la
certeza del poder de decisión.
Siempre que estés dispuesto a lograr el avance,
el deseo deberá desaparecer por completo.
La voluntad es la energía que te pone
en movimiento, que te lleva a la acción. La voluntad también conlleva un
esperar pero con la certeza de que llegará. Así como los pensamientos son un
puente que ayuda a que lo que imaginamos se convierta en una realidad tangible,
la voluntad es el puente entre los pensamientos y las emociones/sentimientos.
La voluntad hace que nuestros pensamientos modifiquen las emociones/sentimientos y las guíen
hacia el lugar correcto, borra la inseguridad y cualquier otra
emoción/sentimiento que pueda afectar la consecución de nuestros objetivos.
La voluntad implica tener la concentración y la atención puesta en nuestro
objetivo.
Cuando tienes voluntad no importan los límites, los riesgos, los
miedos, trabajamos por conseguir lo que queremos porque nuestra mente está
concentrada en dicho objetivo.
Piensa en un animal salvaje, un tigre o un león.
Cuando ven un grupo de cebras y desean cazar una para alimentarse ¿qué hacen?
El tigre o el león escogen una cebra y van tras de ella, no importa si la cebra
que escogieron es la más rápida, la que está más lejos, la menos bonita... Esa
cebra fue su elección y es hacia ella hacia donde se dirigen. No importa cuánto
se tengan que esforzar. Si el tigre o el león se pusieran a pensar en las
dificultades y en los miedos de alcanzar esta cebra específica cambiarían de
parecer y buscarían una más cercana, una que no corra tanto, etc., y como
resultado terminarían muertos de hambre porque todas las cebras tendrían tiempo
de escapar. Lo mismo sucede con los objetivos que nos ponemos, si no tenemos la
atención puesta en ellos entonces cambiaremos de parecer constantemente o nos
dejaremos llevar por nuestros miedos e inseguridades y nunca conseguiremos lo que deseamos.
Cuando conocemos el poder que tiene la voluntad desaparece el miedo. Entre
mayor sea nuestra voluntad, menor será nuestro miedo.
Si piensas en la persona
que quería convertirse en el mejor escalador, si su voluntad de conseguir lo
que quiere aumenta, ya no va a enfocarse en el miedo a caerse o sufrir un
accidente, porque su mente está concentrada en su objetivo, su voluntad de
conseguir hace que su emoción cambie del miedo a la determinación y esta
energía de la determinación lo lleva a hacer lo necesario para conseguir lo que
quiere sin importar los tropiezos que encuentre en el camino. Deja de ocupar
sus pensamientos y emociones con el miedo y los obstáculos y empieza a ocuparlos en la
meta.
La voluntad es el poder que tienes para manifestar tus metas, es el pensamiento
que impulsa a la acción. Cuando tú quieres dejar de fumar, piensas en realidad
en quiero SER saludable y ese deseo de SER es lo que te impulsa a la acción de
DEJAR de fumar. La voluntad es SER y esto es lo que te lleva a la felicidad.
La voluntad dirige la mente subconsciente, la cual dirige nuestros actos, ahí
radica el poder de la voluntad. Cuando tu mente está enfocada en el objetivo
claro, tu mente subconsciente te dirige hacia lugares y personas que te ayudan
en la consecución de lo que deseas. No es casualidad que vayas por la calle y
encuentres a la persona que necesitabas para hacer un negocio o que encuentres
un libro que te permita obtener más información sobre un tema del que querías conocer o que un amigo te
dé una buena idea, es tu mente subconsciente que te dirige.
Cuando tu voluntad es fuerte y dirigida hacia un objetivo, te olvidas de todo
lo demás, y deberá de ser así por un momento, mientras logras el conocimiento y
la experticia en esa área, pero no debes permitir que esa voluntad te lleve a
olvidarte de lo demás. Has escuchado hablar de personas que se enfocaron sus negocios y dejaron de lado sus familias, después de muchos años
sus hijos se lo reprochan. Porque su voluntad estuvo tan concentrada en lograr
algo que perdieron la capacidad para ver las demás cosas que estaban a su
alrededor y la posibilidad de lograr otros objetivos en otras áreas. Así que ten la voluntad para lograr lo que quieres, pero no permitas que una idea te absorba por completo y te quite la posibilidad de experimentar el resto de la vida.
La voluntad te brinda la firmeza y la independencia necesaria para alejarte de
lo externo y permitirte conseguir lo que quieres sin importar los obstáculos,
porque solo te enfocas en tu meta.
JP Ben-Avid
Redactora





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