El cuerpo es lo material, con lo que más estamos en contacto
y lo que más fácilmente podemos describir. Pero ¿Cuánto sabemos en realidad de
nuestro cuerpo? ¿No hemos dado el tiempo de escucharlo? El cuerpo es lo que nos
permite expresarnos en el mundo físico y la representación de lo que hay en
nuestra mente.
Los pensamientos son esas ideas que surgen en nuestra mente y que califican la
información percibida a través de los sentidos. La mayoría de nuestros
pensamientos son inconscientes. No nos damos cuenta que ellos crean nuestra
realidad.
Las emociones son el puente entre nuestros pensamientos y nuestro cuerpo. Al
crearse un pensamiento se produce una emoción y esta influye de forma positiva
o negativa dentro del cuerpo.
La relación pensamiento, emoción y cuerpo es cíclica, una surge de la otra y en
nosotros está dirigir ese ciclo o permitir que él controle nuestra vida.
Imagina que estás en un jardín muy tranquilo. Piensas "qué lugar tan lindo",
al tener este pensamiento, se genera una sustancia en tu cerebro que viaja a
través de tu cuerpo y te da una sensación de tranquilidad, tú cuerpo percibe
está sensación como placentera.
Ahora imagina que estás en una ciudad, en medio del tráfico, todos los autos
hacen ruido, vez gente apresurada, te empujan, hay contaminación. Entonces piensas”este
lugar es horrible". Al igual que en el ejemplo anterior se produce una
sustancia en tu cerebro que viaja por tu cuerpo, pero al contrario que en el
ejemplo anterior te produce una sensación de malestar, te sientes estresado. Tú
cuerpo percibe esta sensación como desagradable.
Esas sustancias que han viajado por tu cuerpo y te han hecho sentir de una
manera agradable o desagradable producen un efecto sobre nuestro cuerpo. Si son
agradables nuestro cuerpo estará bien, pero el problema surge cuando estas
sensaciones son desagradables. Estas últimas se convierten en toxinas para
nuestro organismo y van produciendo enfermedades.
El exceso de estrés por ejemplo te puede llevar a tener úlcera gástrica, el
exceso de miedo a sufrir de los riñones, el exceso de irá a padecer del hígado
y así cada emoción y cada pensamiento van produciendo un efecto sobre nuestro
cuerpo.
En ocasiones no sabemos distinguir las emociones de los pensamientos. Muchas
veces al preguntarle a una persona "¿Qué piensas?" Te responde
"me siento triste". La tristeza no es un pensamiento, la tristeza es
una emoción que surgió a partir de un pensamiento. También puedes preguntar
"¿Cómo te sientes?" Y la respuesta es "creo que no voy a pasar
la materia". En este caso lo que la persona expresó es un pensamiento que
seguramente le produce una emoción de tristeza o frustración.
Ya que es difícil para muchos de nosotros distinguir entre las emociones y los
pensamientos, tenemos nuestro cuerpo para que nos ayude a resolver el problema.
Nuestro cuerpo manda pequeñas señales para avisarnos cuando algo está mal o
está bien, cuando lo ignoramos él va mandando señales más fuertes. La
enfermedad es una señal muy fuerte, cuando llevamos mucho tiempo ignorando a
nuestro cuerpo.
Si deseas conectarte nuevamente con él aprende a identificar las sensaciones
que produce. Cada cuerpo reacciona diferente, por eso no existe una fórmula
mágica para saber el significado de una sensación. Debes aprender a conocer tu
cuerpo y saber cómo reacciona.
- Comienza por tomarte un tiempo para conocerlo.
- En tu habitación, cierra los ojos, concéntrate en tu cuerpo y siéntelo. Siente los pies, las piernas, el tronco, brazos, manos, cuello, cabeza.
- Identifica en cada parte de tu cuerpo si está tenso o relajado, si hay dolor en alguna parte.
- Cuando lleves un tiempo haciendo este ejercicio ya conocerás algo de él, entonces podrás pasar al siguiente nivel.
- Aprende a identificar lo que le afecta de forma positiva y negativa. Piensa en una situación sobre la que tengas alguna duda y piensa en una de las opciones, siente tu cuerpo. Ahora piensa en la otra opción y vuelve a sentir tu cuerpo.
- Puede que una de las opciones se sienta mejor en tu cuerpo, lo que quiere decir tú cuerpo es que esa opción es la mejor para ti.
- Si ambas opciones te hacen sentir mal, tal vez debas seguir pensando en otra posibilidad.
- Con el tiempo estarás tan conectado con tu cuerpo que será muy fácil identificar lo que dice tu cuerpo y tomar decisiones a partir de lo que te habla.
JP Ben-Avid
Redactora







No hay comentarios:
Publicar un comentario