Tomamos decisiones de forma consciente o de forma inconsciente pero
siempre estamos tomando decisiones. Lo que estamos viviendo actualmente es el resultado
de lo que hicimos en el pasado, lo que nos suceda en el futuro es el resultado
de lo que hacemos hoy. Lamentablemente la mayoría de nuestras respuestas son el
resultado del condicionamiento que hemos recibido durante muchos años, esta es
la razón por la cual muchas de nuestras decisiones son inconscientes.
El cerebro tiene una forma de funcionar en donde siempre busca el
ahorro. Cuando hacemos por primera vez algo, nuestro cerebro gasta mucha
energía para resolver la situación por lo que guarda esta información para
futuras ocasiones. Cuando estamos en la misma situación el cerebro ya aprendió
a resolver el problema de una forma determinada y por lo tanto lo soluciona
igual, esto le ahorra mucha energía. El problema es que muchas veces nuestro cerebro tiende a generalizar y ante
situaciones similares reacciona de igual manera. Cuando esto sucede tomamos las
decisiones de manera inconsciente, pues ya se creó una programación en nuestro
cerebro.
Si sientes que tus decisiones te han llevado a estar en una situación
desagradable y quieres que esto no se repita en el futuro, comienza a observar
cada decisión que tomas.
Cuando tomamos decisiones de forma consciente nos empoderamos.
Pregúntate ¿qué te llevó a tomar esa decisión? ¿Cuáles son las consecuencias de
cada opción? ¿Esa decisión es buena para mí y para otros?
Al hacer estás preguntas antes de tomar una decisión estás siendo consciente y
por tanto estás buscando la mejor opción de toda la variedad de opciones
disponibles en ese instante. Actuar de esta manera te llevará a tomar mejores
decisiones para ti y para otros, buscando el bienestar de todos y llevando
felicidad.
Si te es difícil identificar si una opción es buena o es mala, pregúntale a tu
cuerpo, el contiene la sabiduría necesaria. Cuando pienses en una opción
concéntrate en las sensaciones de tu cuerpo, si sientes malestar, esto querrá
decir que esta opción no es la indicada. Si por el contrario tienes una
sensación de bienestar, esta será la decisión correcta.
Es importante aprender a conectarse con el cuerpo ya que este encierra
una gran sabiduría y a cada momento nos está indicando lo que está bien y lo
que no.
Lo que estás viviendo en el presente es una consecuencia de las decisiones que tomaste
en el pasado. La Ley de Causa y Efecto dice que todo lo que hagamos en nuestra
vida siempre tendrá una consecuencia, lo que siembras es lo que cosechas, lo
que das es lo que recibes, en esto se basa el equilibrio del Universo.
Puedes dejar que las consecuencias de tus decisiones pasadas aparezcan y pagar la
deuda. Esta es la opción que generalmente elegimos, ya que no conocemos otras
formas de manejar las consecuencias del pasado.
Pero existen otras posibilidades como preguntar ¿qué debo aprender de
esta situación? y ¿cómo hago que esta experiencia sea útil? Cuando piensas de
esta manera estas dándole paso a algo llamado El Principio de
oportunidad.
El Principio de oportunidad es la situación que se genera para tener un
beneficio a partir de ella aunque aparentemente sea algo malo. Si uso el Principio de oportunidad y lo uno a mi propósito entonces el resultado es una
experiencia positiva. Cuando haces esto, tu situación actual ya no se ve tan
mala, porque a partir del aprendizaje que obtienes de ella puedes ayudar a
otros y generar abundancia en tu vida.
En el libro El Alquimista de Paulo Coelho, Santiago se encuentra en
medio del mercado con un nuevo "amigo" quien en un momento de
descuido se lleva todo su dinero. Santiago se queda en el mercado llorando y
pensando que Dios es injusto, que nunca más va a creer en sueños, que no
volverá a confiar en la gente. Esta es la actitud que la mayoría de nosotros
tomamos frente a nuestro momento presente, una actitud de víctima.
Pero después Santiago recapacita y se da cuenta que puede escoger entre
ser una víctima o un aventurero, que esta experiencia le sirvió para conocer un
mundo nuevo y cumplir su Leyenda Personal. Convertir una situación en el
Principio de oportunidad es dejar de ver las cosas que nos suceden como una
víctima y asumir nuestra realidad de una forma que nos lleve a conseguir lo que
queremos.
La tercera forma de asumir las consecuencias de las decisiones pasadas es
entrar en un estado de consciencia pura a través de la meditación. Cuando
meditamos nos estamos conectando con nuestra Alma. En el Alma se encuentra la
información de lo que hemos hecho, el deseo y la acción. Cada vez que hacemos
algo, así sea comer, movernos, o las cosas más simples de la vida, esta información se
almacena en el Alma. Ese acto que realizamos genera el deseo y ese deseo es el
que nos lleva a repetir de nuevo el acto. Cuando meditamos estamos accediendo a
esta información y la estamos limpiando de forma consciente por lo que se van
transformando las consecuencias de nuestros actos en resultados positivos.
Redactora
JP Ben-Avid
Basado en la tercera ley de Las Siete Leyes Espirituales del Éxito de
Deepak Chopra







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