La sabiduría ha sido mal entendida como la acumulación de conocimiento,
entre más conocimientos tienes más sabio te consideras. Tener
conocimientos no implica se sabio, sino, piensa en cuánto conocimiento
tienes y cuánto te has equivocado.
Los
seres humanos por naturaleza tenemos la tendencia de juzgar los actos
de una persona por su resultado. Pero existe algo en el universo llamado
la ley de causa y efecto. Esta ley también aplica no solo en la física y
lo que llamamos karma. Cuando una persona es o actúa de determinada
manera, es solo el resultado de sus experiencias pasadas. Lo que
nosotros llamamos personalidad es el conjunto de respuestas que
emitimos, las decisiones que tomamos, los sentimientos y pensamientos
que tenemos como resultado de todo lo que hemos aprendido, de nuestras
experiencias pasadas.
Cuando criticamos y juzgamos a los demás
por lo que hacen o dicen o por lo que son, estamos poniendo de
manifiesto nuestra ignorancia con respecto a la ley de causa y efecto.
Criticar y juzgar es la ausencia de sabiduría.
El error del otro
refleja el error en mi, cuando me centro en el error del otro permito
que me arrebaten la paz. Cuando estamos enojados y le decimos a otra
persona lo que estamos pensando, no hay paz dentro de nosotros, por lo
tanto lo que decimos no está cargado de sabiduría. Cuando juzgamos y
criticamos, estamos emitiendo palabras sin amor.
La
sabiduría es la capacidad de exteriorizar las ideas. Pero no se trata
simplemente de hablar por hablar, la sabiduría implica expresarse con
amor y paz. La sabiduría va de la mano de la paciencia.
La
sabiduría es el amor manifestado a través de las experiencias
adquiridas. Son las experiencias por las que hemos pasado las que nos
hacen más sensibles frente a los otros, dándonos la capacidad de
comprender no solo lo aparente de las situaciones sino lo que hay más
allá de un acto o situación. Cuando comprendes, sientes compasión
(sentir piedad) por el otro. Sentir compasión no es lo mismo que sentir
lástima. La lástima es victimizar al otro, la compasión es la capacidad
para ver con amor, con luz toda la situación, su causa y su efecto, sin
juicio. Por eso cuando amas, actúas con sabiduría.
La sabiduría
nos da la posibilidad de escoger el camino correcto. Lo que en
apariencia es fácil no siempre es el camino correcto. Es más fácil
criticar y juzgar que amar, es más fácil culpar al otro por sus
resultados que tomarnos el tiempo de conocerlo realmente y entender lo
que lo motiva a actuar de una determinada manera. Lo fácil es una prueba
para ver el comportamiento y los errores que cometemos, para determinar
si hemos aprendido de la experiencia o si seguimos cometiendo los
mismos errores.
¿Cómo desarrollar la sabiduría?
Dominio
personal: Aprender a controlar los impulsos producidos por las
emociones. Aprender a detenernos ante nuestro instinto que nos grita una
solución "fácil" y rápida. Cuando aprendemos a controlar los impulsos y
a darle un cauce adecuado a las emociones tomamos mejores decisiones.
Aprender
a corregir la causa y no el efecto: Tomate el tiempo para ver por qué actúas de la forma en que lo haces. Seguramente desde tu infancia
sufriste un montón de situaciones que te llevaron a este estado actual.
Corrige la causa y el efecto desaparecerá.
Imagina en el centro
de tu corazon una luz de color dorado: Los colores tienen una frecuencia
determinada, cuando nos centramos en un color específico nuestras
células comienzan a vibrar en esa misma frecuencia, entonces estás
atrayendo hacia ti un estado específico. El color dorado es la vibración
de la inteligencia superior (sabiduría).
Redactora
JP Ben-Avid





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