Nuestro cuerpo irradia un campo al rededor nuestro similar al campo magnético generado por los imanes. Esa irradiación depende de lo que creamos a través de nuestros pensamientos y sentimientos. Cada irradiación tiene unos niveles de vibración.
Así como se puede medir la corriente eléctrica del corazón y el cerebro con el ECG y el EEG y el potencial eléctrico con el polígrafo, los campos electromagnéticos del cuerpo se leen con el SQUID (dispositivo de interferencia del cuanto superconductor).
Así como se puede medir la corriente eléctrica del corazón y el cerebro con el ECG y el EEG y el potencial eléctrico con el polígrafo, los campos electromagnéticos del cuerpo se leen con el SQUID (dispositivo de interferencia del cuanto superconductor).
Los átomos tienen un campo electromagnético que es el producto de la carga de uno de ellos generando una alteración en el espacio, lo que produce que el otro átomo sienta esta fuerza.
La materia es solo una forma de
energía. Entonces una partícula que es un conjunto de átomos es un paquete de
energía.
Nuestro cuerpo está conformado por
átomos que forman partículas que a su vez forman órganos, sistemas, etc. Por lo
tanto nuestro cuerpo cuerpo físico está generando un campo de energía.
Pero en realidad nuestro cuerpo está
sustentado por una cantidad de líneas energéticas que se entretejen formando
una matriz, esta matriz tiene la forma de nuestro cuerpo, incluyendo órganos y
todas las partes anatómicas.
Sobre esta matriz se crea nuestro
cuerpo físico y ella es quien lo sujeta, por lo que sí está matriz sufre una
avería nuestro cuerpo se ve afectado.
Imagina como si esta matriz fuera un
recipiente con la forma de nuestro cuerpo y dentro de ese recipiente vertemos
una sustancia que se solidifica generando lo que nosotros experimentamos como
cuerpo. Si el recipiente se rompe, lo que hay dentro de él se ve afectado.
Nuestras emociones son un conjunto de
sensaciones físicas creadas a partir de sustancias producidas en nuestro
cerebro.
Cuando sentimos un dolor en la boca del
estómago, sudamos, nos tiembla el cuerpo y nos ponemos fríos a eso le llamamos
miedo. Si por el contrario sentimos calor, los músculos se ponen tensos lo
llamamos irá. Si sentimos dolor en el pecho y nos salen lágrimas lo llamamos
tristeza. Si sentimos los músculos relajados y mucha energía lo llamamos
alegría.
Cada conjunto de sensaciones tiene un
nombre (alegría, tranquilidad, ira, miedo, serenidad, tristeza) y a eso lo llamamos emoción.
Esa emoción genera un campo magnético
en nuestro corazón que se expande entre 2,5 y 7,5 cm alrededor de nuestro
cuerpo físico. Este campo es percibido por las demás personas de forma
consciente o inconsciente, pero también por los animales.
Muchas veces cuando sentimos miedo de
un perro, el perro se lanza a mordernos y las personas dicen "fue porque
el perro le sintió el miedo". En realidad el perro está percibiendo ese
campo magnético generado por nuestro corazón a partir de las emociones.
Cuando llegamos a un lugar y decimos
"el ambiente está muy denso" es porque estamos percibiendo el campo
magnético que están generando las personas que están en la habitación.
Cuando conocemos a alguien y sentimos
que nos atrae o nos repele, es porque estamos sintiendo el campo magnético que
está irradiando esa persona.
Los pensamientos que tenemos también
producen un campo alrededor nuestro, este campo puede ir desde los 7,5 hasta
los 60 cm.
Los pensamientos son los que producen
las sustancias que generan nuestras emociones y estás a su vez son las que
influyen en nuestro cuerpo físico.
Por esto es que escuchamos hablar que
las enfermedades son en un 90% psicológicas o incluso más.
Para obtener mayor información al
respecto te recomiendo leer el libro Sana tu cuerpo de Louis Hay donde explica
cómo los pensamientos producen las enfermedades y cómo cambiando estos
pensamientos puedes sanar las enfermedades.
Los pensamientos tienen una frecuencia
particular que hacen que se peguen como si fueran chicles a los campos de
pensamiento de otras personas.
Tomando en cuenta lo anterior, vemos lo
primero que debemos hacer es tener conciencia.
Si no somos conscientes de cómo estamos
como estamos diseñados, dejamos de lado aspectos fundamentales de nuestra
experiencia.
Ser consciente de mis pensamientos: La
mayor parte del tiempo pensamos sin conciencia, nuestra cabeza es un río
turbulento de pensamientos sin control. Lo que no nos detenemos a mirar es que
muchos de esos pensamientos no nos pertenecen. Cómo ya lo dijimos antes los
pensamientos son como chicles que se pegan a otras personas.
Imagínate que te levantas por la mañana
de muy buen humor, sales de tu casa y tomas el trasporte público o vas al
supermercado o a un centro comercial y de repente notas que te estás sintiendo
enfadado o preocupado. No te detienes a pensar en qué momento se produjo esa
emoción, simplemente sabes que este día no fue tan bueno como esperabas,
estuviste inconsciente durante todo el trayecto.
Pero si te regresas en el tiempo,
mientras caminabas o ibas en el trasporte se cruzaron contigo un sinnúmero de
personas tristes, aburridas, enojadas y llenas de problemas que te contagiaron
su "enfermedad" y tú no te diste cuenta.
Entonces, lo primero que debes hacer es
ser consciente de lo que piensas en todo momento. Cuando saliste de tu casa y
de repente comenzaste a pensar, "que día tan frío" debiste pararte
(mentalmente) a preguntarte ¿Ese pensamiento es mío? Tal vez alguien a tu lado
pasó con ese pensamiento y te lo contagió y como no eras consciente lo tomaste
como tuyo, luego te cruzaste con otra y otra y otra persona y cada una de ellas
traía un pensamiento negativo que se te pegó y tú como no eras consciente los
fuiste adicionando a tu lista de pensamientos propios. Cuando llegaste a tu
destino ya estabas completamente triste, aburrido y enojado.
Pero también puede ser un pensamiento
creado por ti. Te levantaste en la mañana y viste un recibo que tienes que
pagar, una noticia, se te hizo tarde para salir o cualquier evento y tú
calificaste esa situación como negativa a través de tu pensamiento. Pudiste
pensar (inconscientemente) "no tengo dinero", "la gente es
mala", "me van a echar del trabajo", etcétera. Y luego continuas
adicionando otros pensamientos negativos y compartiéndolos con otros generando
"basura mental" por todos lados.
Para los que somos occidentales es
difícil ser conscientes de nuestros pensamientos porque nunca nos enseñaron que
los podíamos controlar pero esto lo podemos hacer:
1. Cada vez que te des cuenta de que
tienes un pensamiento mal calificado (negativo) pregúntate, ¿Es mío este
pensamiento?, si no es tuyo di "lo que no sea mío que se quede fuera de
mi" e imagínate ese pensamiento saliendo de ti y desapareciendo en el
aire.
2. Si el pensamiento es tuyo, bórralo,
puedes imaginar un borrador gigante. También puedes imaginar una sirena que se
prende cada vez que tienes un pensamiento negativo y te está alertando para que
pares el pensamiento.
3. Imagina una luz que sale del centro
de tú corazón como una pequeña esfera que va creciendo poco a poco y va
envolviendo todo tu cuerpo y alrededor tuyo. Puedes ayudarte usando una frase
que le dé fuerza a esa luz, por ejemplo puedes repetir mentalmente o en voz
alta "yo soy luz, yo soy amor, luz crece dentro de mí, yo soy paz" y
todas las cosas positivas que se te ocurran.
4. Algunas personas son más sensibles a
su campo de pensamiento y lo sienten, este campo se puede expandir o contraer
con tu voluntad aunque no lo percibas. Puedes imaginar que ese campo tiene un
tamaño de unos 50 o 60 cm alrededor tuyo. Este tamaño es el recomendable.
Cuando este campo es más pequeño, no es fuerte y permite que seamos
influenciados por todo lo externo. Cuando este campo es muy grande absorbemos
todo lo que hay en el ambiente.
Si estás en medio de la naturaleza o en
un lugar donde haya mucha paz puedes expandirlo cuanto quieras para recibir
todas las cosas buenas, pero si sabes que vas a estar en un lugar contaminado
por pensamientos negativos, redúcelo a 60 cm.
5. Usa el color violeta alrededor de tu
campo de pensamiento. Imagina una luz violeta alrededor que te protege. El
color violeta produce una frecuencia que hace que todo lo que tenga contacto
con ella sea purificado. Solo con pensarlo estarás produciendo esta frecuencia
alrededor tuyo.
6. Cuando sientas que no puedes
controlar tus pensamientos por más que lo intentas, concéntrate en tu
respiración y trata de que cada vez sea más suave, tranquila y calmada. Cuando
tu respiración es tranquila, tus pensamientos y emociones también se calman.
7. Recuerda que todo lo que vemos en el
mundo físico se crea a partir de los pensamientos, lo que ves en tu vida es el
producto de lo que has pensado durante muchos años. Si quieres que tu vida
cambie, cambia tus pensamientos.
JP Ben-Avid
Redactora
Referencias: Basado en el libro de Barbara Ann Brennan, Manos que curan
JP Ben-Avid
Redactora
Referencias: Basado en el libro de Barbara Ann Brennan, Manos que curan










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