El principio del menor esfuerzo


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fluir


Si vives en una relación donde permanentemente necesitas mantener el control o tu pareja te controla, si sientes que debes controlarlo todo y la vida es una lucha constante para que todo funcione como debe ser, entonces esto te pueda interesar.

¿Te has detenido a ver un gato o un perro, la tranquilidad con la que viven? ¿Has visto como las aves no se esfuerzan por volar, ni por cantar, las flores crecen con tranquilidad? El sol calienta porque es su naturaleza, el viento sopla porque es su naturaleza. ¿Cuál es tu naturaleza? Todo en el universo funciona con total facilidad, entonces, ¿por qué no sucede lo mismo con los seres humanos?


alegria

alegría

Ya hemos hablado en otros artículos que las emociones positivas nos ayudan a la manifestación de nuestros deseos. Cuando estamos alegres todo fluye. Piensa en una situación donde te hayas sentido alegre. Notarás que todo es mejor a tu alrededor, las cosas que te parecían malas ya no lo son tanto, las personas a tu alrededor son más alegres, todo fluye, cualquier situación te parece fácil de resolver. 

Por el contrario, cuando no hay alegría en tu vida, todo se vuelve más denso, difícil, encuentras tropiezos en cada momento, parece que nada fluye. Cuando estás peleando con la vida pareciera que ella te pusiera un montón de obstáculos para lograr lo que deseas.

amor

amor

El amor implica libertad. No puede existir amor sin libertad, el amor sin libertad es apego. Esto aplica no solo a las relaciones con otras personas, sino a todo lo que haces. Cuando fuerzas una situación, estás exigiendo al universo que se adapte a ti y tus deseos, estás pensando en someter a la gente. Cuando tú tratas de controlar o alguien trata de controlarte le estás quitando la libertad a la realidad, estas actuando sin amor.

Cuando amas, ya sea una persona o una situación, permites que sea como es, sin restricciones, sin condiciones. Si tuvieras que escoger entre estar en una cárcel con la persona y las cosas que quieres o estar en libertad sin la persona o las cosas que quieres ¿qué elegirías?

La mayoría de las personas escogería la libertad, si escogiste la cárcel estas en un grave problema porque tus relaciones no están basadas en el amor sino en el miedo

Piensa en cómo estás actuando con las personas cercanas, si actúas desde el miedo, siempre estarás en tensión, no fluyes, sientes que no hay libertad, son pocos los momentos que disfrutas. Si actúas desde el amor, tus relaciones y tus objetivos fluyen, te sientes alegre cuando estás con las personas o con lo que estás haciendo. 

armonia

armonia

El universo tiene un orden perfecto y funciona en total equilibrio. Un sistema es un conjunto de elementos relacionados entre sí, cuando uno de ellos falla, todo el sistema falla. De igual manera funciona el universo, cuando algo no funciona bien en el universo se produce un desequilibrio en el resto del universo.

Cuando intentas controlar le estás diciendo al universo que no estás de acuerdo con su perfección, te estás poniendo en una posición por encima de la otra persona o de la situación. Estas generando caos en el universo y como él siempre busca el equilibrio, te devuelve el mismo caos que tú has generado.

Por el contrario, cuando generas armonía, cuando comprendes que la realidad es como es porque esa es su naturaleza, creas un ambiente de armonía y por lo tanto recibes armonía.


relajacion

La ley del menor esfuerzo nos dice que no es necesario luchar para alcanzar lo que deseamos, que entre menos hacemos, más fácilmente logramos lo que queremos. La lucha genera resistencia, la ley del menor esfuerzo dice que si fluimos con el universo, todo fluye con nosotros.

La naturaleza humana es la creación, fuimos creados para crear, así como las aves fueron creadas para volar y los peces para nadar, fuimos creados para CREAR. Cambia tu enfoque y permite que la alegría, el amor y la armonía estén presentes en todo lo que haces, verás cómo consigues lo que deseas con mayor facilidad

Redactora
JP Ben-Avid

Basado en la cuarta ley espiritual del éxito del libro Las siete leyes espirituales del éxito de Deepak Chopra




La mejor forma de tomar decisiones, escucha a tu cuerpo


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cuerpo mujer


El cuerpo es lo material, con lo que más estamos en contacto y lo que más fácilmente podemos describir. Pero ¿Cuánto sabemos en realidad de nuestro cuerpo? ¿No hemos dado el tiempo de escucharlo? El cuerpo es lo que nos permite expresarnos en el mundo físico y la representación de lo que hay en nuestra mente. 



Los pensamientos son esas ideas que surgen en nuestra mente y que califican la información percibida a través de los sentidos. La mayoría de nuestros pensamientos son inconscientes. No nos damos cuenta que ellos crean nuestra realidad.

Las emociones son el puente entre nuestros pensamientos y nuestro cuerpo. Al crearse un pensamiento se produce una emoción y esta influye de forma positiva o negativa dentro del cuerpo.

influencia pensamiento emocion cuerpo

pensamiento

La relación pensamiento, emoción y cuerpo es cíclica, una surge de la otra y en nosotros está dirigir ese ciclo o permitir que él controle nuestra vida. 

Imagina que estás en un jardín muy tranquilo. Piensas "qué lugar tan lindo", al tener este pensamiento, se genera una sustancia en tu cerebro que viaja a través de tu cuerpo y te da una sensación de tranquilidad, tú cuerpo percibe está sensación como placentera.

Ahora imagina que estás en una ciudad, en medio del tráfico, todos los autos hacen ruido, vez gente apresurada, te empujan, hay contaminación. Entonces piensas”este lugar es horrible". Al igual que en el ejemplo anterior se produce una sustancia en tu cerebro que viaja por tu cuerpo, pero al contrario que en el ejemplo anterior te produce una sensación de malestar, te sientes estresado. Tú cuerpo percibe esta sensación como desagradable.

Esas sustancias que han viajado por tu cuerpo y te han hecho sentir de una manera agradable o desagradable producen un efecto sobre nuestro cuerpo. Si son agradables nuestro cuerpo estará bien, pero el problema surge cuando estas sensaciones son desagradables. Estas últimas se convierten en toxinas para nuestro organismo y van produciendo enfermedades. 

El exceso de estrés por ejemplo te puede llevar a tener úlcera gástrica, el exceso de miedo a sufrir de los riñones, el exceso de irá a padecer del hígado y así cada emoción y cada pensamiento van produciendo un efecto sobre nuestro cuerpo.

diferencia emocion pensamiento

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En ocasiones no sabemos distinguir las emociones de los pensamientos. Muchas veces al preguntarle a una persona "¿Qué piensas?" Te responde "me siento triste". La tristeza no es un pensamiento, la tristeza es una emoción que surgió a partir de un pensamiento. También puedes preguntar "¿Cómo te sientes?" Y la respuesta es "creo que no voy a pasar la materia". En este caso lo que la persona expresó es un pensamiento que seguramente le produce una emoción de tristeza o frustración. 

sentir cuerpo

sentir cuerpo


Ya que es difícil para muchos de nosotros distinguir entre las emociones y los pensamientos, tenemos nuestro cuerpo para que nos ayude a resolver el problema

Nuestro cuerpo manda pequeñas señales para avisarnos cuando algo está mal o está bien, cuando lo ignoramos él va mandando señales más fuertes. La enfermedad es una señal muy fuerte, cuando llevamos mucho tiempo ignorando a nuestro cuerpo.

Si deseas conectarte nuevamente con él aprende a identificar las sensaciones que produce. Cada cuerpo reacciona diferente, por eso no existe una fórmula mágica para saber el significado de una sensación. Debes aprender a conocer tu cuerpo y saber cómo reacciona.

  1. Comienza por tomarte un tiempo para conocerlo.
  2. En tu habitación, cierra los ojos, concéntrate en tu cuerpo y siéntelo. Siente los pies, las piernas, el tronco, brazos, manos, cuello, cabeza. 
  3. Identifica en cada parte de tu cuerpo si está tenso o relajado, si hay dolor en alguna parte.
  4. Cuando lleves un tiempo haciendo este ejercicio ya conocerás algo de él, entonces podrás pasar al siguiente nivel.
  5. Aprende a identificar lo que le afecta de forma positiva y negativa. Piensa en una situación sobre la que tengas alguna duda y piensa en una de las opciones, siente tu cuerpo. Ahora piensa en la otra opción y vuelve a sentir tu cuerpo.
  6. Puede que una de las opciones se sienta mejor en tu cuerpo, lo que quiere decir tú cuerpo es que esa opción es la mejor para ti. 
  7. Si ambas opciones te hacen sentir mal, tal vez debas seguir pensando en otra posibilidad.
  8. Con el tiempo estarás tan conectado con tu cuerpo que será muy fácil identificar lo que dice tu cuerpo y tomar decisiones a partir de lo que te habla. 
JP Ben-Avid
Redactora



El poder de la Voluntad


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objetivo


¿Has intentado dejar algún hábito y has fallado? ¿Observas que hay cosas más fáciles de conseguir que otras? ¿Parece que las cosas dependen de la suerte o del pie con el que te levantas? ¿Has leído libros de autoayuda que te dicen que pongas tu pensamiento en lo que quieres lograr y aun así no consigues nada? Tal vez le falta un ingrediente a tu fórmula.

Supongamos que llevas muchos años fumando y deseas dejar de fumar. Cada vez que pasas por el lado de una caja de cigarrillos piensas "qué rico fumar", luego piensas que puedes empezar mañana y por hoy podrás fumar la última cajetilla de cigarrillos, luego llegas a tu casa aburrido o frustrado porque no cumpliste con tu meta. Así que piensas "mañana lo intentaré de nuevo". Y así pasas día tras día tratando de dejar de fumar.

Imagina por ejemplo que deseas ser el mejor escalador de tu región, vas todos los días a la montaña y cuando empiezas a ascender el miedo te invade, piensas en que si caes te romperás la cabeza, que la soga se romperá y dejas de avanzar por temor a que te suceda algo. Igual que el fumador terminas frustrado y sintiendo que no eres capaz así que dejas de intentar.

Piensa en alguien que desea ser rico pero cada vez que se le presenta una oportunidad tiene miedo de perder su dinero y por lo tanto nunca lo invierte y prefiere dejarlo en el banco que es más seguro.

Si analizas estos tres ejemplos te darás cuenta que tienen algo en común. Los tres desean algo pero les falta un ingrediente especial: La Voluntad.

El deseo


deseo


Desear no es lo mismo que tener voluntad. Por el contrario el deseo y la voluntad son opuestos. El deseo es simplemente una imagen vaga de algo que añoras pero que ni siquiera sabes si lo puedes conseguir. El deseo siempre va a depender de una probabilidad externa. Es una intención de alcanzar algo. Cuando deseas esperas que las cosas sucedan pero no tienes la fe ni la certeza de que pueda suceder.

La ansiedad es el producto del deseo que se expande, de la mano del miedo a perder o no lograr lo que se desea, dejas de ver tu objetivo y te centras en lo que te impide lograrlo.

Voluntad


voluntad


La voluntad es querer. El desear y el querer son excluyentes. El deseo es la ausencia de voluntad. Cuando quieres algo tienes dentro la certeza del poder de decisión. 

Siempre que estés dispuesto a lograr el avance, el deseo deberá desaparecer por completo. 

La voluntad es la energía que te pone en movimiento, que te lleva a la acción. La voluntad también conlleva un esperar pero con la certeza de que llegará. Así como los pensamientos son un puente que ayuda a que lo que imaginamos se convierta en una realidad tangible, la voluntad es el puente entre los pensamientos y las emociones/sentimientos. La voluntad hace que nuestros pensamientos modifiquen las emociones/sentimientos y las guíen hacia el lugar correcto, borra la inseguridad y cualquier otra emoción/sentimiento que pueda afectar la consecución de nuestros objetivos.

La voluntad implica tener la concentración y la atención puesta en nuestro objetivo. 

Cuando tienes voluntad no importan los límites, los riesgos, los miedos, trabajamos por conseguir lo que queremos porque nuestra mente está concentrada en dicho objetivo. 

Piensa en un animal salvaje, un tigre o un león. Cuando ven un grupo de cebras y desean cazar una para alimentarse ¿qué hacen? El tigre o el león escogen una cebra y van tras de ella, no importa si la cebra que escogieron es la más rápida, la que está más lejos, la menos bonita... Esa cebra fue su elección y es hacia ella hacia donde se dirigen. No importa cuánto se tengan que esforzar. Si el tigre o el león se pusieran a pensar en las dificultades y en los miedos de alcanzar esta cebra específica cambiarían de parecer y buscarían una más cercana, una que no corra tanto, etc., y como resultado terminarían muertos de hambre porque todas las cebras tendrían tiempo de escapar. Lo mismo sucede con los objetivos que nos ponemos, si no tenemos la atención puesta en ellos entonces cambiaremos de parecer constantemente o nos dejaremos llevar por nuestros miedos e inseguridades y nunca conseguiremos lo que deseamos.

Cuando conocemos el poder que tiene la voluntad desaparece el miedo. Entre mayor sea nuestra voluntad, menor será nuestro miedo. 

Si piensas en la persona que quería convertirse en el mejor escalador, si su voluntad de conseguir lo que quiere aumenta, ya no va a enfocarse en el miedo a caerse o sufrir un accidente, porque su mente está concentrada en su objetivo, su voluntad de conseguir hace que su emoción cambie del miedo a la determinación y esta energía de la determinación lo lleva a hacer lo necesario para conseguir lo que quiere sin importar los tropiezos que encuentre en el camino. Deja de ocupar sus pensamientos y emociones con el miedo y los obstáculos y empieza a ocuparlos en la meta.

La voluntad es el poder que tienes para manifestar tus metas, es el pensamiento que impulsa a la acción. Cuando tú quieres dejar de fumar, piensas en realidad en quiero SER saludable y ese deseo de SER es lo que te impulsa a la acción de DEJAR de fumar. La voluntad es SER y esto es lo que te lleva a la felicidad.

La voluntad dirige la mente subconsciente, la cual dirige nuestros actos, ahí radica el poder de la voluntad. Cuando tu mente está enfocada en el objetivo claro, tu mente subconsciente te dirige hacia lugares y personas que te ayudan en la consecución de lo que deseas. No es casualidad que vayas por la calle y encuentres a la persona que necesitabas para hacer un negocio o que encuentres un libro que te permita obtener más información sobre un tema del que querías conocer o que un amigo te dé una buena idea, es tu mente subconsciente que te dirige.

Cuando tu voluntad es fuerte y dirigida hacia un objetivo, te olvidas de todo lo demás, y deberá de ser así por un momento, mientras logras el conocimiento y la experticia en esa área, pero no debes permitir que esa voluntad te lleve a olvidarte de lo demás. Has escuchado hablar de personas que se enfocaron sus negocios y dejaron de lado sus familias, después de muchos años sus hijos se lo reprochan. Porque su voluntad estuvo tan concentrada en lograr algo que perdieron la capacidad para ver las demás cosas que estaban a su alrededor y la posibilidad de lograr otros objetivos en otras áreas. Así que ten la voluntad para lograr lo que quieres, pero no permitas que una idea te absorba por completo y te quite la posibilidad de experimentar el resto de la vida.

La voluntad te brinda la firmeza y la independencia necesaria para alejarte de lo externo y permitirte conseguir lo que quieres sin importar los obstáculos, porque solo te enfocas en tu meta.



JP Ben-Avid
Redactora

6 habilidades para mejorar tus relaciones


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¿Has querido ser más sociable, tener más amigos, quitarte el miedo a hablar en público? ¿Cuántas veces te ha sucedido que intentas hablar con alguien, que deseas persuadirla para que te ayude y no sabes cómo? ¿Tú conversación resulta ser un fracaso? ¿Sientes que tienes mucho para dar pero te es difícil hacer que otros se den cuenta de tu potencial? Entonces esto es para ti.

Existe algo llamado habilidades sociales y aunque aprendemos lo básico de ellas para sobrevivir en el mundo, no nos han enseñado la importancia que tienen en nuestras relaciones interpersonales. Esto hace que muchas veces tengamos problemas para hacernos entender de forma efectiva, nos crea conflictos con otras personas y terminamos sintiéndonos frustrados y decepcionados de la vida, de los demás y sobre todo de nosotros mismos. 

Con constancia y aplicando algunos conceptos básicos, verás cómo mejoras en tu comunicación, mejoran tus relaciones y tienes mayor éxito en lo que te propones.


habilidades sociales




Las habilidades sociales son comportamientos que al interactuar con otras personas te ayudan a generar una comunicación efectiva, ajustarte mejor a las circunstancias y a diferentes entornos, expresar mejor tus necesidades, tener más amigos y ser más feliz.

Cuando carecemos de estas habilidades o no las hemos desarrollado lo suficiente se nos presentan dificultades. Piensa por ejemplo cuando vas en busca de un empleo o quieres vender un proyecto o una idea. Si no sabes comunicarte adecuadamente con las personas con las que estás hablando, se aburren, dejan de escucharte, no le dan importancia a lo que dices, etc. Con el tiempo la sensación de frustración y fracaso te va agobiando haciendo que tu autoestima baje, cada vez sientes menos deseos de enfrentarte a nuevos retos, hasta que llegas a un punto donde te conformas con cualquier cosa y dejas de luchar por tus sueños.






Primero tienes que saber que una habilidad es algo que puedes aprender, por lo que si no la tienes solo es cuestión de practicar y practicar hasta que te salga bien.

Escuchar: Todos queremos ser escuchados porque esto nos hace sentir importantes. Si deseas que otros te escuchen debes primero aprender a escuchar. Ser un buen oyente es concentrarte en lo que la otra persona te dice, interesarte por lo que piensa. Escuchar es mostrar interés por lo que las personas desean expresar. Cuando escuchas las personas te sienten más cercana a ellas y comienzas a generar lazos de amistad.

Empatía: Muchas veces consideramos que lo que nosotros pensamos está bien y lo que piensan los demás está mal. Cuando entramos en discusiones tratando de validar nuestro punto de vista lo único que estamos haciendo es creando resistencia en el otro. A nadie le gusta que le digan que se equivoca, aun cuando se esté equivocando. ¿Cuántas veces te han dicho que cometiste un error y aunque en el fondo sabes que es verdad tratas de buscar argumentos para explicar el porqué de tu actuar? Intenta ponerte en el lugar de la otra persona y piensa qué lo motivó a actuar o pensar de esa manera. 

Cuando te pones en el lugar del otro aprendes algo nuevo que te lleva a entender las diferencias no como algo que atacar sino como una forma diferente de experimentar la vida. 

Ser empático es difícil cuando somos testarudos y estamos acostumbrados a ganar cualquier discusión, pero piensa en esta frase de Wayne Dyer: "Prefiero ser feliz que tener la razón". Te darás cuenta que cuando dejas de discutir con el otro dejas de mal gastar tu energía y al final si la persona está en un error ella misma lo reconocerá.

Respeto: Aprende a respetar las creencias, opiniones, sentimientos e ideas de los otros. No todos piensan igual que tú ni tampoco tienen por qué hacerlo. Si esperas que otros escuchen y respeten tus ideas, empieza por respetar las de los demás, nadie cambia porque se lo pidas, las personas cambian por el ejemplo que tu das. "Las personas no hacen lo que dices, hacen lo que te ven hacer".

Credibilidad: Si te comprometes con algo, cúmplelo. En esta época se ha olvidado esa frase que decía que "la palabra vale". Ahora necesitamos abogados y firmar una infinidad de documentos para que nos crean que vamos a hacer algo. Nuestra credibilidad se ha perdido. Si las personas no pueden confiar en ti, tampoco confiarán en tus proyectos. Haz que tu palabra valga y para ello necesitas tomar la firme determinación de que cuando prometes algo lo cumples.

Para tener credibilidad primero tienes que confiar en ti y para confiar en ti deberás ante todo cumplirte las promesas que te haces. Si prometiste que ibas a dejar de comer dulces por un mes debes cumplirlo, si prometiste que ibas a leer más libros cúmplelo. ¿Si tú no confías en ti mismo, cómo esperas que los demás crean en ti?

Si prometiste ayudar a un amigo pero el día anterior te fuiste de fiesta y quieres descansar, cumple lo que prometiste. La única forma de conseguir credibilidad es esa. La gente no confiará en ti a menos que les demuestres que siempre cumples tus promesas, ya no necesitarás firmar papeles ni un abogado porque la gente sabrá que eres una persona confiable. 


Sé positivo: A ninguna persona le gusta las personas que se quejan. Cuando estás cerca de alguien negativo sientes que te quita la energía, empiezas a ver el mundo gris y eso no te gusta, así que te alejas de esa persona. Lo mismo les sucede a los demás, si eres una persona llena de problemas, negativa y que se la pasa quejándose entonces la gente inevitablemente huirá de ti. Ser positivo te ayuda a tener más energía, habilita tu mente para encontrar más soluciones y la gente quiere estar contigo porque le gusta lo que irradias.

Regula tus emociones: Aprende a manejar tus emociones. La función de las emociones es darte un indicador de que algo está bien o mal. Cuando algo está bien sabes que vas por buen camino y continúas haciendo lo mismo, cuando algo está mal revisas lo que está sucediendo y cambias de estrategia. 

Muchas veces dejamos que las emociones se desborden y que tomen el control de lo que hacemos. Piensa cuando ves a una persona enojada que no sabe controlar su enojo. Puedes intentar discutir y pelear con ella o puedes salir corriendo porque te da miedo. Si te enfrentas a ella, caes en su juego. Alguien enojado solo busca con quién pelear y sacar su frustración. Cuando su enojo ha pasado se da cuenta del error que cometió y se arrepiente, pero las personas a las que agredió se sienten mal y ya no quieren escuchar excusas.


Cuando usas tus emociones de forma incorrecta solo logras crearte más problemas. Las emociones son una guía para decirte hacia dónde te debes dirigir, pero no dejes que ellas controlen tu vida porque al final no conseguirás lo que realmente deseas.

JP Ben-Avid
Redactora