El miedo es algo que hace parte de nuestra vida en estos días. Una parte del miedo surge a partir de nuestro instinto de supervivencia, pero la mayoría ha sido creada a partir de lo que nos enseñan. El miedo nos hace caer en situaciones donde permitimos que nos manipulen, pero también nos vuelve agresivos. Todo esto nos lleva al sufrimiento, a no perseguir nuestros sueños y a la infelicidad.
¿Qué miedos tenemos? Como ya dijimos anteriormente, el miedo fundamental surge por la supervivencia, de ahí se desprenden otros como miedo a sentir miedo, miedo a no ser capaz de hacer algo, miedo a no tener determinación para hacer lo que nos proponemos, miedo a ser rechazados, miedo a fracasar, miedo a no comprometernos con lo que deseamos, miedo a confiar.
El miedo es la idea de que existe una amenaza o que nos pueden hacer daño, algo que va a alterar nuestro bienestar. Esta idea puede ser producida por algo real o imaginario. Ya que el miedo se traduce en reacciones fisiológicas como el aumento en la tasa cardíaca, respiración agitada, sudor, mareo, náuseas, dolor de cabeza, etc., cuando sentimos este tipo de síntomas en nuestro cuerpo podemos llegar a creer que estamos realmente enfermos y esto nos puede llevar a inmovilizarnos.
Lo primero que debemos entender, es que las reacciones fisiológicas producidas por el miedo no son realmente una enfermedad. Este cambio de perspectiva hará que tomemos una actitud diferente a la inercia en la que nos habremos sumergido.
Pero el entender nuestro cuerpo no es suficiente, también debemos realizar un cambio en nuestros pensamientos:
Tener miedo de no ser capaz: Si otro puede hacerlo, tu también. Tienes las mismas capacidades que cualquier ser humano, eso te hace apto para lograr lo que otro logró. No importa la velocidad con que lo hizo la otra persona, puedes tardarte el doble o el triple del tiempo pero al final a la gente no le importa cuánto te demoraste o cuánto esfuerzo hiciste sino el resultado y tu también estarás contento con el resultado.
Miedo al rechazo: El que te rechaza no te quiere y el que te quiere no te rechaza. Si no te quieren ¿por qué te importa lo que piensen? Al final solo importa que tu hagas y seas quien quieres.
Miedo al fracaso: Cuando lo intentas así no lo logres vas a sentir la satisfacción de que lo intentaste. El fracaso es querer hacer algo y no intentarlo.
Miedo a no tener determinación y compromiso con tus sueños: Cuando tienes un deseo ardiente y quieres lograr eso que deseas, este deseo surgió de tu voluntad. La voluntad surge antes que el deseo por lo que no puedes tener miedo a no tener determinación ya que ese deseo nació de la determinación y el compromiso.
Miedo a confiar: Tenemos miedo a confiar en todas aquellas cosas sobre las cuales tenemos algún conocimiento. Tenemos miedo de abrirnos a las personas, porque sabemos cómo funcionan las relaciones. Pero si confiamos en lo que no conocemos, ¿por qué tener miedo de lo que conocemos? Confías en que waze te va a llevar a donde tu quieres, confías en que tu corazón va a continuar latiendo, confías en que habrá suficiente oxígeno después de que exhales (de lo contrario no soltarías el aire que tienes en tus pulmones). Si confías en todas estas cosas ¿por qué no confiar en las cosas sobre las cuales conoces y tienes un mayor control?
Conseguir lo que deseas no te hará feliz pero no intentarlo indudablemente te hará infeliz. Deja el miedo y confía, la única obligación que tienes contigo mismo es perseguir tus sueños.
JP Ben-Avid
Redactora





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