El camino de la felicidad requiere confianza

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seguridad

Aprender ciertas habilidades para la vida son necesarias para ser feliz en la vida, sin embargo no siempre se nos hace tan sencillo adquirirlas, sobre todo cuando las personas que tenemos a nuestro alrededor tampoco las poseen. ¿Cómo aprender algo que es contrario a lo que vemos en nuestras vidas diarias? ¿Cómo salir de la rueda de la inseguridad cuando tenemos miedo?


lo que hemos aprendido

abandono

"Cuídate de las personas", "el mundo es malo", "te pueden hacer daño". Estas son solo algunas de las frases que hemos aprendido desde pequeños y está bien que nuestros padres nos digan que no debemos hablar con extraños, que debemos cuidarnos ya que en realidad existe gente que se aprovecha de la vulnerabilidad de los niños. ¿Pero qué sucede cuando generalizamos este tipo de ideas, cuando creemos que todos son malos y que no podemos confiar en nadie?

Al pensar de esta manera de forma generalizada crecemos con la idea de que la vida es dura, que constantemente nos tienen que estar aquejando diferentes problemas, nos sentimos víctimas del mundo y que necesitamos ser rescatados por otros, buscamos constantemente sentirnos a salvo y tenemos la idea de que debe existir una figura que satisfaga nuestras necesidades.

Igual que el niño pequeño que necesita de sus padres para sobrevivir, al crecer con todas estas ideas seguimos pensando que debe haber alguien que se haga cargo de nosotros. Ese alguien puede ser nuestra pareja o el estado. ¿Has escuchado personas que llaman a sus gobernadores papá o llamas a tu pareja papi o mami? 

Aunque no te des cuenta, inconscientemente le estas diciendo a esa persona que es mayor (en un sentido simbólico) que tu, que debe cuidarte y protegerte porque tu eres demasiado indefenso para hacer algo por tí mismo. Esto te lleva a generar relaciones de dependencia e igual que como el niño pequeño exiges demasiado, te enojas si las personas no cumplen con tus estándares, si no te cuidan como tu quieres, pero no los abandonas a pesar del maltrato porque son tu fuente de "seguridad y confianza". Te vuelves adicto al dolor porque tienes un beneficio intrínseco, "la falsa seguridad" que te brinda. Cuando no soportas más el dolor, entonces caes en otro tipo de adicciones, pueden ser sustancias o te unes a algún culto o institución que te ayude a sobreponerte del sufrimiento.

También dejas de ser tu, para convertirte en la persona que otros esperan. Igual que el niño que desea agradar a sus padres porque considera que esa es la forma de obtener amor, cuando creces, buscas un estatus, que te haga ver como esa persona que todos esperan, necesitas la aprobación de otros y especialmente de los que consideras tus "papás". Esta también es una estrategia para evitar el sufrimiento.

Todo esto parte de que probablemente cuando niño te sentiste privado del amor de tus padres y desarrollaste una inseguridad tanto física como emocional, fuiste traicionado, se burlaron de ti o fuiste abandonado, no necesariamente que te hayan dejado botado en algún lugar pero las situaciones que viviste te hicieron creer que fue así.

salir del circulo de la dependencia

confianza


Ya siendo adultos y con tantos años haciendo lo mismo ¿qué podemos hacer para cambiar esto? ¿Cómo ser felices sin tener que depender de otros?

Debemos aprender a desarrollar la seguridad y la confianza en nosotros mismos, lo cual no es una tarea tan sencilla cuando hemos estado acostumbrados a depender física y emocionalmente de los demás. Al desarrollar la confianza, iremos adquiriendo la habilidad para sobreponernos a los problemas y no mirarlos como "otra vez más de lo mismo", sino que los veremos como una oportunidad para crecer y aprender algo de ellos.

Evita conformarte con poco: Una de las características de las víctimas, es que se conforman con cualquier cosa. En medio de tanto dolor y sufrimiento "algo es mejor que nada". Esta actitud no te hará mejorar. Mejora tu autoestima para entender que te mereces lo mejor y que puedes tener más de lo que siempre has soñado. En el libro "Secretos de la mente millonaria", Harv Ecker explica que los ricos siempre piden las dos cosas mientras que los pobres se conforman con alguna de las dos. Esa es la actitud que debes desarrollar, aprender que puedes tener las dos cosas si así lo deseas.

Ayuda a otros: El sufrimiento nos ayuda a volvernos más empáticos. Cuando hemos sufrido entendemos el dolor del otro, somos compasivos porque alguna vez nos sentimos igual. Ayudar a otros que están pasando por lo mismo que tu te ayuda a comprender que no estas solo y que puedes lograr el bienestar colectivo. Ayudar a otros te da además una sensación de ser una mejor persona y te hace más feliz. Pero no te conviertas en un salvador cuando nadie te lo está pidiendo, porque nadie puede ayudar a quien no desea ayuda.

Deja la culpa: No te sigas atormentando por las cosas que hiciste o que dejaste de hacer. Existe una diferencia entre la culpa y la responsabilidad. La culpa solo te genera frustración, la sensación de que eres malo y vales poco. Por el contrario, la responsabilidad (habilidad para responder), te permite tomar medidas, te hace avanzar. Responsabilizate sin culpa.

Asume tu propia vida: Deja de buscar salvadores, deja de pensar que el gobierno, las instituciones, tu jefe o tus padres deben darte lo que necesitas para estar bien. Ya creciste y tú te puedes hacer cargo de ti mismo.

Enfrenta el maltrato: No sigas permitiendo que te maltraten, muestra cuál es tu valor y hazle saber a las personas que ya no eres un niño al que pueden golpear cada vez que lo desean.

Aprende a ser independiente: Deja de depender de otros para hacer tus cosas, no esperes a que los demás te ayuden o que tengan tiempo o dinero. Busca tus propios recursos y enfréntate a los desafíos.

Redactora
JP Ben-Avid

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